NO HAY QUE DESESPERARSE
Es entendible el fenómeno que se está presentando en estas elecciones. Muchos costarricenses se declaran huérfanos de candidato e indican con desazón que no saben por quién votar. ¿Las razones? Muchas; pero en términos generales se puede decir que hay un sentimiento de decepción hacia la clase política nacional, la cual es percibida como mediocre, demagoga y corrupta, además de que la confianza del costarricense en la institucionalidad del Estado se ha erosionado a niveles nunca antes vistos por los escándalos de corrupción que continuamente se hacen públicos. Una oferta electoral de bajísima calidad y la falta de propuestas realistas, determinantes y viables para enderezar el rumbo del país tiene como efecto el agudizar este sentimiento. Y de hecho, mucho de lo que se percibe responde a ese desencanto, a la ira y a la indignación que muchos costarricenses sentimos al darnos cuenta del adefesio en el cual han convertido a nuestro país; y principalmente por la certeza de que nuestra in...