EL SOCIALISMO MARXISTA
I
El socialismo marxista es una ideología que combina, desde una perspectiva específica producto de una época específica en la cual fue concebida, elementos económicos, filosóficos y políticos predominantes en esa misma época que, de forma por demás simplista, son utilizados para predecir un desenlace "obligado" del desarrollo de la humanidad. Como si lo pertinente a nuestra especie fuese producto de obligatoriedades epistemológicas, políticas, sociales y económicas; y no el resultado "probable" del desarrollo de las POSIBILIDADES que nuestra especie GENERA.
La humanidad construye su historia por POSIBILIDADES, no por OBLIGATORIEDADES. Esta es la forma más sencilla de entender la ley de la causa y efecto.
Es más, el concepto de que el ser humano es bueno por naturaleza, propio de los principios filosóficos vertidos en el Contrato Social de J. J. Rosseau, no es, ni siquiera, elemento constitutivo exclusivo del socialismo y es, en mucho mayor medida, el fundamento principal del liberalismo clásico. Es básico y esencial para la concepción weberiana de las ciencias sociales. Ergo, el tratar de justificar la validez de un socialismo UTOPICO (marxista) basado en la apropiación, aplicación e interpretación "estrictamente unilateral" de preceptos hegelianos, rousseauanos y hasta del mismo Feuerbach para predecir cuál será el destino de la humanidad es, por decir lo menos, osado. No en balde al marxismo se le indilga el adjetivo de utópico pues descansa en las "predicciones desde una ciencia social" que es, por definición, intrínsecamente inexacta.
La excusa más sombría, por no decir "diabólica", del por qué esta utopía ni ha funcionado ni habrá de funcionar, ya que desdeña a la misma naturaleza humana, es sencillamente el alegar que el ser humano necesita alcanzar "una moralidad socialista" como condición para que el socialismo "nazca" desde las ruinosas entrañas del capitalismo, sin lograr ni definir ni diferenciar que es ESPECIFICAMENTE una moralidad socialista (¿existe acaso una moral socialista?), como si la misma fuese producto exclusivo de una ética ya definida en los preceptos que emite el gurú prusiano y que, para los comunistas, no solo es ideología, sino, y sobre todo, religión y paraíso.
El socialismo marxista, al ser un producto residual del capitalismo, lleva en su propia esencia la genética de la improbabilidad. Y esa genética les impide entender que la historia no es un continuum materialista y lineal, sino un acontecer probabilístico que se define indefectiblemente en el momento específico en que un hecho histórico se produce, pero cuyos efectos pueden ser tan distintos como variadas son las condiciones en las que sociedades diferentes se definen e interactúan. El socialismo marxista es, en consecuencia, una posibilidad que, a como se ha desarrollado la historia de los últimos 5 siglos, ya tuvo su oportunidad y fracasó (y sigue fracasando) estrepitosamente.
Es el momento de ser realistas y, como dice el escrito original, continuar en la lucha de seguir buscando las mejores alternativas que nos permitan acercarnos al ideal del "Bien Común". No perdemos nada, y sí ganaríamos muchísimo, si nos dejásemos de falacias, dogmatismos ideológicos y dobles discursos...
II
"El ser es en tanto que es y el no ser NO es en tanto que no es". Es de Parménides, y el mito de la caverna (al que a cada rato hacen alusión los marxistas) no solo es la confirmación de esa máxima, sino que es la forma como la misma definió la filosofía "idealista" desde Platón hasta nuestros días. Esto por cuanto Platón acepta la controversia establecida por Parménides entre el saber engañoso de los sentidos y el conocimiento verdadero producto de la razón. Además, las ideas platónicas y el Ser de Parménides son semejantes y hasta equivalentes pues son también ingénitas e imperecederas, eternas e inmutables. Platón también acepta la distinción entre la verdadera realidad y la apariencia, y hace una semejanza de estas cuando compara el mundo sensible y el mundo inteligible (el mito arriba referido). Ambos filósofos piensan que la verdad es algo único, absoluto, universal y permanente.
Opuesta a esa concepción de la escuela jónica, estaba la propuesta de Heráclito quien dijo: "Todo cambia, nada es". O sea, para Heráclito la realidad es algo esencialmente móvil y fluyente. Es un devenir continuo. Cuando unes esas posiciones, que tuvieron manifestaciones a lo largo de toda la historia de la filosofía occidental, desembocas primero en Kant y, eventualmente, en Hegel. NO EN MARX...!! De hecho, el más mediocre de los filósofos puros del siglo XIX alemán fue, y por mucho, Karl Marx.
Es más, y con todo el respeto lo digo, Marx es para la filosofía precisamente el título de uno de sus libros "La Miseria de la Filosofía". Si SE quiere cumplir con "la orden" dada por Marx en ese panfleto "La filosofía debe ser el arma intelectual del proletariado", ENTONCES SE DEBERIA de ahondar más en esa disciplina, y en particular, en filosofía de la historia. Ahí, como le pasó a Francis Fukuyama, se comprenderá la real dimensión de ese "mesías".
Por otro lado, decir que Marx superó a todos los demás filósofos (incluyendo a Kant y, obviamente, a la cumbre más alta de la filosofía moderna como lo fue F. Hegel) es, definitivamente, una herejía. Me demuestra, una vez más, que el marxismo, hoy día, es tomado ya no como una más de las posibles interpretaciones de la realidad, sino como religión y a Marx como su iluminado. Y eso definitivamente es contraproducente y, muy probablemente, el origen del fracaso patológico de la praxis política marxista.
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