EL FMI Y LA CRISIS DEL COVID-19
La búlgara Kristalina Georgieva es la actual directora gerente del FONDO MONETARIO INTERNACIONAL, (FMI), una de las dos instituciones financieras creadas por los acuerdos de Bretton Woods en 1944 - siendo la otra el BANCO MUNCIAL (BM) - que inició operaciones en 1946 y que hoy cuenta con 189 países miembros, siendo Costa Rica uno de ellos.
La señora Georgieva, el pasado 27 de marzo, declaró que definitivamente el mundo está YA en recesión, que el derrumbe económico del planeta será igual o peor que la crisis del 2008-2009 y que se necesitará de una inyección masiva de recursos financieros para recuperar la economía global de forma rápida y eficaz después de la pandemia. Urgió a los países miembros del G-20 a cooperar más con la institución para poder duplicar su fondo de emergencia (de 1 a 2 billones de USD) lo que, como consecuencia, aumentaría la liquidez financiera del FMI para enfrentar de forma efectiva esta crisis. Y, de forma esperanzadora, agregó que la institución que dirige cuenta con una reserva de 50 mil millones de USD y tiene en su fondo de emergencia un billón de USD (que está pidiendo duplicar) que, como ella afirmó, está listo para ser utilizado en esta lucha.
En otras palabras, la señora Georgieva está diciendo que el FMI está listo para sumarse de forma plena y efectiva a esta lucha y, además, está pidiendo más recursos financieros para ayudar a economías emergentes y pequeñas a enfrentar el "durante" y el "después" del COVID-19. También dijo "... los países emergentes necesitan como mínimo USD2.5 billones en recursos financieros para enfrentar la PANDEMIA del COVID-19. Esto significa que sus reservas nacionales y el endeudamiento en mercados financieros crediticios NO serán suficientes, por lo tanto un financiamiento masivo por parte del FMI, de otras instituciones similares (alusión al BCE) y de instituciones financieras bilaterales será absolutamente necesario.” (sic)
Esto significa, simple y llanamente, que países con economías emergentes, como el nuestro, NO tendrán suficientes recursos financieros ni para enfrentar la pandemia – dure lo que ésta dure - ni para enfrentar la reconstrucción posterior de sus economías nacionales. Es, a todas luces y veámoslo por donde lo veamos, un escenario muy difícil y que ya NOS está afectando a TODOS en el planeta.
Considerando lo anterior, cobra validez no solo el declarar “default” en nuestra deuda externa y deuda nacional (cosa que aterroriza a un dogmático ministro de Hacienda) y la Asambea Legislativa proceder a autorizar el legalmente acceder a las reservas de nuestro Banco Central, cosa que aterroriza a “demasiados puristas", tanto economistas como jurisconsultos.
¡La verdad es que NO SE en que mundo están viviendo...!
Con ambos métodos, el Estado tendrá acceso a recursos financieros suficientes para no solo enfrentar médica y logísticamente la pandemia, sino para enfrentar el agudo problema social que ya se está gestando en nuestro país y, a la vez, prepararnos mejor para los años post COVID-19. La señora Georgieva dice que la recuperación empezaría hasta en el 2021 y, honestamente, no creo que esté asustando con la vaina vacía.
El escenario es demasiado peligroso como para ponerse con consideraciones legales o reservas “teóricas” de economistas y abogados – que rayan en politiquería - que, a como lo veo y entiendo, no han calibrado o no han querido calibrar ni la profundidad de la crisis económica que esta pandemia está causando, ni la subsecuente crisis social y política que ya nos está empezando a abrumar y que, es prácticamente seguro, solo se va a agudizar. Esta crisis de salud es la peor que ha enfrentado la humanidad en los últimos 100 años y sus consecuencias en términos económicos - y a como van las cosas - serán peores que las sufridas en los años posteriores a la I y II Guerras Mundiales. Tenemos un muy reducido margen temporal para tomar estas – y otras– decisiones muy drásticas, así que pido a Dios que ilumine de sabiduría y templanza a nuestros gobernantes para que procedan de la mejor manera posible para beneficio de nuestro país.
Y disculpen que insista, pero debemos de entender meridianamente que ya tenemos – al igual que el resto del mundo – una muy seria crisis multidimensional que, en un futuro cercano, tendrá efectos aún mayores. Negar este hecho es casi criminal. Basta con ver y analizar que todas las grandes economías del mundo, incluyendo todas las del G-20, están sintiendo de forma aguda sus consecuencias, algunas por no actuar a tiempo, otras porque creyeron en soluciones sin base científica como la solución del rebaño y otras porque, simplemente, fueron irresponsables. Algunos países, muy pocos, han ido sorteando de forma exitosa la crisis sanitaria, pero, seamos realistas, ya no es tiempo de poder volver atrás para aplicar los métodos que ellos aplicaron desde el principio (Corea del Sur, Taiwan y Singapore, por ejemplo).
Nosotros como país hemos aplicado hasta este momento medidas que nos han mantenido en un alto nivel de efectividad en el manejo de la crisis de SALUD PUBLICA y, en cierta forma y respetando las enormes diferencias, refleja similitudes con lo hecho por Alemania, la única gran economía occidental que ha obtenido resultados muy positivos en su lucha contra la pandemia. Pero, y de acuerdo a nuestras capacidades y oportunidades a mano, podemos y debemos hacer mucho más para mitigar los aspectos no solo de salud pública, sino los económicos y sociales de esta crisis, que son también muy perniciosos.
Y el FMI es, aunque a algunos fanatizados les parezca hasta herejía, una buena alternativa que debemos responsablemente explorar.
Esta frase de la señora Georgieva resume lo que, en muchos momentos, he dicho: “Pasaremos por esta crisis juntos. Juntos, prepararemos el terreno para una recuperación más rápida y más fuerte” (sic).
Publicado en Facebook el 4 de abril del 2020.
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