HOMO BELLICUS
1- Da una profunda tristeza e indignación el ver niños, mujeres, hombres y ancianos (pero sobre todo NIÑOS) sufriendo hambre y hasta una muerte tan inhumana como la que provocan ataques indiscriminados por parte de un país con una vasta superioridad militar.
2- Da tristeza saber que haya gente y gobiernos capaces de semejante crimen contra la humanidad. Da profunda tristeza saber que haya gente y gobiernos que los defiendan por fanatismos ideológicos. Y da tristeza también saber que haya gente y gobiernos que los justifican con tal de proteger intereses militares, económicos, financieros y políticos, tanto regionales como globales.
3- Da tristeza saber que hay gente que cree que solo con la violencia se castiga o se solucionan los problemas y que, con ello y por ello, se justifican la agresión, la destrucción Y EL ASESINATO. Y da tristeza también saber que hay gobiernos que no dudan en proceder con el uso de la fuerza para hacer valer y justificar esa condena y esa agresión; y por supuesto, que también haya fanáticos, escudados en una ética confusa y degenerada, que los aplaudan. La entereza de carácter no significa ni dureza de corazón ni ausencia de empatía.
4- Pero... la tristeza más grande es aquella que siento al saber que un frenesí asesino, una vorágine de locura, un tsunami de violencia y un incuestionable sentido de la irresponsabilidad, de irrespeto por la vida y de desprecio por el prójimo se están apoderando del planeta. Nos estamos destruyendo y pareciera que las voces de la cordura las ahogan los gritos de los enardecidos y fanáticos.
5- Hemos convertido al mundo en un lugar extremadamente peligroso, y nos vemos todos arrastrados hacia esa orgía de odio, de fanatismo, de irracionalidad y muerte. El Homo Sapiens tiene POCO de Sapiens y demasiado de BELLICUS.
Somos, dolorosamente, una especie que aún no ha superado sus instintos más perversos, pues...
¡Una y otra vez nos empeñamos en confirmar que no hemos dejado de ser una triste caricatura de la inteligencia, pero sí un excelso monumento a nuestra belicosidad!
¡Seguimos siendo una especie egoísta, violenta y asesina!
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