DE GENETICA, CONDUCTA SEXUAL HUMANA Y LA DECISION DEL TSE

Antes de dar mi opinión sobre este espinoso asunto, quisiera traer a colación un aspecto científico básico como lo es la clasificación zoológica del ser humano:


Reino – Animal
Phylum – Chordata
Clase – mamalia.
Orden – Hominidae
Género – Homo
Especie – Sapiens.

O sea, el ser humano es del reino animal, con columna vertebral (como todos los vertebrados y algunos invertebrados), es mamífero (o sea, que amamanta a sus crías), es homínido (primates catarrinos - con fosa nasal estrecha y cola no prensil - con capacidad para andar sobre dos pies en posición erguida y dotados de inteligencia y habilidad manual, caracterítica propia a la evolución del ser humano) y homo, o sea del grupo de especies consideradas humanas, de la cual solo el Homo Sapines sobrevive.

Como todos los mamíferos, el ser humano se manifiesta ya sea como macho o como hembra y, como en todos los mamíferos, el SEXO es determinado por los cromosomas X y Y. En el ser humano el masculino tiene cromosomas XY y el femenino los cromosomas XX. A esta diferenciación se le llama genotipo. La manifestación masculina o femenina de esos cromosomas es los que llamamos fenotipo. En el ser humano hay otras manifestaciones genotípicas como XXX, XYY, XXY que son producto de herencia o de mutaciones y que son porcentualmente muy bajas y de poca incidencia en la población. Así mismo, hay manifestaciones genotípicas que fenotipicamente muestran la presencia de órganos reproductivos de ambos sexos en un individuo, a los que definimos genéricamente hermafroditas, que la ciencia llama individuos "intersexuales".

Es en el cromosoma "Y" donde se encuentra el gen generador de la diferencia, y este gen ha sido denominado SRY. Todos los individuos masculinos de la especie humana (Homo Sapiens) tienen este gen SRY cuya función es como la de un "switch genético" que induce a otros genes para que se de el desarrollo de las caracterícticas masculinas, principalmente el desarrollo de los testículos. En las mujeres, aunque haya copias del gen SRY en sus cromosomas XX, las mismas no inducen las reacciones en otros genes que si se generan en el individuo masculino.

Pues bien y de forma harto reducida, esta es la biología, la genética, el genotipo y el fenotipo que determina a la población humana. O lo que es lo mismo, geneticamente se nace mujer u hombre y se es tal - GENETICAMENTE - hasta la muerte. De hecho, el tener el gen SRY en el cromosoma "Y", hará que GENETICAMENTE el individuo humano que nace masculino sea tal hasta el último día de su vida, aunque se haga una operación exitosa de cambio de sexo.

Se han hecho estudios sobre la homosexualidad humana - tanto masculina como femenina - que demuestran que la misma tiene un alto porcetaje de probabilidades de ser genéticamente determinada, aún y cuando no se hayan identificado a cabalidad cuales son los genes involucrados en la manifestación de esa conducta o inclinación sexual. Además, existen individuos con percepción de sí mismos, ya sea masculino o femenino, distinta del sexo con el que nacieron. O sea, hay individuos masculinos que tienen una percepción de si mismos como femeninos, y viceversa. Esta percepción es resultado de un proceso complejo que tiene elementos tanto psicológicos como sociales e, inclusive, también biológicos. Falta aún determinar como los elementos sociales y psicológicos se condicionan entre sí y del como se relacionan con el elemento estrictamente biológico o genético. De que existe una relación no hay duda, lo que aún no tenemos - y se trabaja en ello - es una certeza científica de cual y del como.

Esta es a grandes rasgos la base científica. La base biológica. La base genética. Y esto son los genotipos y fenotipos que hacen a cada ser humano, sea mujer u hombre, HUMANO. Y esto es evolución. Es la naturaleza. Es también el resultado de los estudios más vanguardistas que hay disponibles sobre el comportamiento y percepción sexual que mostramos los seres humanos. Indistintamente de cual sea la combinación de todos o parte de estos elementos, el individuo resultante es un SER HUMANO y, como tal, con todos los derechos que le son inherentes a tal condición.

Y toda esta realidad tanto científica (evolución, biología y genética) como social y psicológica no lo va a cambiar ni nuestras fobias, ni nuestras preferencias o inclinaciones sexuales, ni nuestras exigencias ideológicas, ni nuestras creencias religiosas, ni nuestras convicciones éticas y morales, ni nuestros desvaríos legales ni, muchísimo menos, una decisión de un cada día más confundido Tribunal Supremo de Elecciones de suprimir en una cédula de identidad la indicación del sexo con el que un individuo nace; todo porque hay que evitar "efectos estigmatizantes".

Personalmente, creo que el TSE - a derecho o no - cometió un error que es necesario sea corregido. Y resultaría hasta paradójico que, por evitar o complacer (vaya a usted a saber) a un sector poblacional minoritario, provoque "efectos estigmatizantes" en una mayoría. Hubiese sido hasta preferible que la decisión fuese que aquel costarricense que, al llegar a su mayoría de edad, tuviese a disposición la alternativa "barata y expedita" de cambiar la M o la F en su cédula. Eso habría sido mucho más "democrático".

No es mi intención el irrespetar al TSE pero, definitivamente, ahí no hay ningún Salomón.


Publicado en FB el 16 de Mayo del 2016.

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