UN MUNDO TRIPOLAR
Vivimos en un planeta en los albores de tener 3 polos. O sea, un mundo tripolar.
Polo 1: USA y occidente, incluyendo a una alicaída Europa.
Polo 2:
China.
Polo 3: La
Federación Rusa.
En Arabia
Saudita se ha estado discutiendo, negociando y definiendo el futuro inmediato de nuestra casa común y, si no hay
sobresaltos o si no hay obstáculos que entorpezcan las negociaciones de paz entre Rusia y los Estados Unidos, el 9 de mayo en Moscú y durante los festejos del 80 aniversario del
final de la Gran Guerra Patria (para los rusos), o sea, la II Guerra Mundial, el nacimiento de ese mundo tripolar es muy posible que se haga evidente. En este presente, ese mundo tripolar es una realidad de facto.
Para esos festejos están invitados el presidente de USA, Donald Trump, quien aún falta por confirmar su asistencia, el presidente de China, Xi Jin Ping, quien también ya
confirmó su asistencia, el primer ministro de India Narenda Modi y, obviamente, el anfitrión, Vladimir Putin, presidente de
la Federación Rusa.
En Yalta, Crimea soviética, en febrero de 1945 se reunieron Franklin D. Roosevelt, Iosif Stalin y Winston Churchill para discutir el mundo de la posguerra ante la inminente derrota de la Alemania nazi. Un aspecto quedó diáfanamente claro durante esa conferencia: el futuro devendría en un mundo bipolar, siendo USA y la URSS las dos potencias dominantes. Y así fue hasta 1989-90 cuando colapsó la URSS y emergió un mundo con un solo hegemón: USA. En estos tiempos estamos atestiguando la decadencia de ese escenario hegemónico y el nacimiento de un nuevo orden global.
Soy optimista por naturaleza y por ello creo que en Riad, Arabia Saudita, y en todas las reuniones de alto nivel entre USA-Rusia, así como las futuras con China (obvio participante de todo este proceso que hasta este momento se ha mantenido a la sombra) y la UE, se estarán negociando las bases para finalizar esa estúpida y trágica guerra en Ucrania y, con ello, iniciar los "dolores de parto" de un nuevo orden mundial y de una nueva era de paz poscovid y posguerra en Ucrania.
El 9 de mayo en Moscú puede, perfectamente, realizarse una Yalta II si a esas celebraciones acuden tanto Donald Trump como Xi Jinping. Y, nuevamente, está diáfanamente claro que hay 3 superpotencias que dominarán el mundo por las próximas décadas: EE. UU., China y Rusia, con solo una acotación: La UE (si sobrevive o se recupera de sus autoinfligidas miserias), India, Brasil, Australia, Sur Africa, Japón, Corea del Sur y México, tarde o temprano, podrán conformar un segundo bloque.
Hay demasiados asuntos que deberán ser tratados durante estas reuniones entre USA-Rusia, China, que HOY son los 3 países más poderosos del planeta, incluyendo, pero no limitándose, a temas como la paz y reconstrucción en Ucrania (USA - Rusia - China), asuntos geoestratégicos en el Cercano y Medio Oriente, el asunto de Taiwán (USA – China), el asunto de Irán, zonas de influencia política y económica, temas financieros y económicos globales y, por supuesto, las rutas marítimas tanto del Báltico como del Artico, etc.
Así mismo, y al menos eso parece, deberán de crear instituciones que regulen esos acuerdos y, además, que aseguren el surgimiento y funcionamiento de un mundo en paz. Un asunto que me parece necesario considerar es el reformar la configuración de la ONU para que esta organización tenga REAL injerencia en el mundo que se avecina; y uno de los aspectos prioritarios que debe ser discutido es el ampliar el número de miembros permanentes del Consejo de Seguridad. India, Brasil, Alemania, Japón, Australia y tal vez, uno o dos países africanos, en mi opinión, deben de ser considerados para ser miembros permanentes. Por el momento, sugiero que India y Alemania sean parte del Consejo de Seguridad...Y está claro que se debe inevitablemente considerar una reforma sustancial al sistema de voto y veto en ese consejo.
Ese mundo en paz es posible si nos ponemos de acuerdo y poder ser capaces de de darle la oportunidad.
Tenemos que darle una oportunidad a la paz, a la diplomacia, al comercio, a los valores éticos y morales universales y, por supuesto, continuar con el desarrollo científico y tecnológico que nos permita eventualmente construir un mundo más justo y equitativo. La humanidad está sedienta de ello.
Yo, y estoy seguro que miles de millones de seres humanos, queremos que nuestros hijos, nietos y futuras generaciones crezcan y se desarrollen en un mundo próspero y en paz.
¡Se lo merecen!
Y somos nosotros - en esta particular e importantísima disyuntiva histórica que se nos ha permitido atestiguar - quienes debemos procurárselo.
Mis oraciones para que esto sea una realidad…
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